Franco Colapinto debió abandonar la primera práctica libre del Gran Premio de España por problemas con la unidad de potencia de su Alpine. A falta de 15 minutos para el cierre, el argentino entró repentinamente a boxes con una pequeña llama en la parte trasera del monoplaza. Los bomberos acudieron pero el inconveniente fue mínimo y lo pudieron resolver los propios mecánicos, que posteriormente retiraron el auto para su posterior revisión. Finalizó último, a 1.812 segundos de Lando Norris, el mejor de la sesión.
La primera tanda de entrenamientos fue de prueba para todos los equipos debido a las nuevas normativas impuestas por la FIA con respecto a la flexibilidad del alerón delantero. Además de probar estas modificaciones, los pilotos tuvieron que readaptarse a un circuito más convencional tras el inusual fin de semana de Mónaco.
El equipo optó por la opción de que Franco realice sus primeros tiempos con neumáticos medios, a diferencia de la gran mayoría de los corredores que lo hizo con duros. Luego de girar varias vueltas con ese compuesto y parar en boxes para modificar la disposición de su ala delantera, se detuvo para modificar las gomas promediando la sesión.
Luego le colocaron neumáticos blandos y le redujeron la carga de combustible, con el objetivo de que reduzca sus tiempos y realice una vuelta en condiciones similares a las de la clasificación. Dio algunos giros en las que no mejoró su marca y debió retirar el auto por el inconveniente mecánico.