El ingeniero Juan Borus, referente del Instituto Nacional del Agua, dialogó este jueves con Power Max Medios y alertó sobre la posibilidad de un fenómeno de lluvias intensas en la región, que podría provocar anegamientos y una suba en el caudal del Río Salado, especialmente en su tramo final.
Según explicó, las zonas más comprometidas serían Recreo y Santa Fe, donde el río desemboca. En ese sentido, remarcó que se espera un otoño con abundantes precipitaciones, por lo que recomendó un seguimiento constante de la evolución de los suelos.
“Los suelos pueden estar al máximo de su absorción y, ante lluvias intensas, generar el efecto de ‘gota sobre vidrio’, es decir, sin capacidad de absorción”, explicó Borus, advirtiendo que esta situación debe ser tenida en cuenta por gobiernos comunales y municipales para actuar con previsión.
Si bien el pronóstico indica una leve mejora en las condiciones meteorológicas en el corto plazo, el foco de preocupación se traslada hacia la región central del Litoral. De acuerdo a datos del Servicio Meteorológico Nacional, los eventos más intensos podrían registrarse en la cuenca baja del Salado.
“La primera alerta es para las áreas urbanas, especialmente desde Recreo hacia abajo, incluida la ciudad de Santa Fe”, subrayó el especialista, al tiempo que indicó que la atmósfera presenta altos niveles de humedad, lo que favorece lluvias intensas en cortos períodos y complica el drenaje urbano.
En paralelo, la situación del Río Paraná continúa siendo crítica. Borus recordó que el sistema atraviesa su séptimo año consecutivo de bajante, sin señales claras de recuperación. “El escenario está agarrado con alfileres”, graficó.
Para la capital santafesina, el panorama tampoco es alentador: el hidrómetro marca actualmente 1,55 metros y se estima que cierre marzo en torno a 1,20 metros. Durante abril, el nivel oscilaría entre 1,00 y 1,20 metros, es decir, casi dos metros por debajo del promedio histórico de los últimos 25 años.




