Una multitud se reunió para despedir al adolescente. Hubo gestos de profunda emoción en distintos puntos de la ciudad. El caso generó conmoción y pedido de respuestas.
La ciudad de San Cristóbal vivió una jornada atravesada por el dolor con la despedida de Ian Cabrera, el adolescente de 13 años asesinado en la escuela Mariano Moreno. Desde temprano, vecinos, familiares y amigos acompañaron el cortejo fúnebre en un clima de profunda tristeza.
El velatorio se llevó a cabo en una casa de sepelios ubicada sobre Sarmiento al 1000, donde durante la noche previa se acercó una gran cantidad de personas para brindar su apoyo a la familia. Las muestras de afecto se repitieron durante toda la mañana del martes.

El recorrido incluyó una parada en la parroquia principal de la ciudad y otro momento especialmente emotivo frente al Club Independiente de San Cristóbal, donde el joven jugaba al fútbol. Allí, entrenadores y compañeros lo recordaron con palabras de cariño.
Finalmente, la inhumación se realizó en el cementerio local, donde solo los familiares más cercanos ingresaron para el último adiós. La comunidad quedó marcada por el impacto del hecho, que generó una fuerte conmoción y renovó el reclamo de medidas de contención y acompañamiento.




