El sistema atraviesa una crisis profunda. Analizan reducir recorridos y frecuencias. La tarifa técnica supera los dos mil pesos.
El transporte urbano de pasajeros en la ciudad de Santa Fe enfrenta un escenario crítico, con una fuerte caída de ingresos y un aumento sostenido de costos que ponen en riesgo su funcionamiento. Desde el sector empresario señalaron que ya se aplican recortes en la cantidad de unidades en circulación, que en algunos horarios alcanzan hasta el 40%.
Ante este panorama, las empresas evalúan nuevas medidas de ajuste, entre ellas la posible suspensión del servicio nocturno, adelantando el último recorrido de los colectivos a las 22. También analizan reducir líneas vinculadas al traslado de estudiantes, en función de la baja en la demanda.
El deterioro del sistema responde a múltiples factores, como el incremento del combustible, que ronda el 40%, y la disminución en la cantidad de pasajeros. A esto se suma la demora en el pago de subsidios nacionales, especialmente los vinculados a beneficios sociales, que registran atrasos de hasta tres meses.
Desde el sector advirtieron además que la situación financiera es tan delicada que se complica el pago de salarios en el corto plazo. En ese contexto, sostienen que el valor del boleto debería ubicarse en torno a los 2300 pesos para garantizar la continuidad del servicio.
Mientras tanto, los usuarios ya perciben el impacto con mayores tiempos de espera, unidades más cargadas y un gasto creciente en transporte. La combinación de menos frecuencias y tarifas en alza configura un escenario complejo, sin definiciones inmediatas que permitan revertir la crisis.




