ARROJARON UNA BEBA DESDE 6 METROS PARA SALVARLA DE LOS LADRONES

La mañana del domingo había arrancado a pleno sol y nada hacía pensar en los terribles momentos que estaban por desatarse en el interior del supermercado Futuro.

Eran cerca de las 8.30 cuando Chen Hai Jian (30) y Chen Yuan Chum (29), dos ciudadanos de origen chino, abrieron las puertas de su local ubicado en San José al 2200, en el corazón de barrio Roma, listos para iniciar una nueva jornada de trabajo.


Los nombrados preparaban sus cosas cuando de repente se vieron sorprendidos por cuatro sujetos, los que llegaron al lugar a bordo de dos motos.

Tres de los recién llegados ingresaron al negocio, mientras que el restante se quedó en la puerta oficiando de “campana”.

De los malvivientes se supo que quien llevaba la voz de mando era un hombre de unos 50 años. Sus compinches tenían entre 25 a 30 años. Todos estaban armados y actuaron a cara descubierta.

Como primera medida los rufianes decidieron “cerrar” el comercio. Para ello corrieron la pesada reja que está en la entrada y luego hicieron bajar la persiana.
Trompadas y “culatazos”

Una vez asegurados de miradas indiscretas, los ladrones descargaron toda su furia contra los comerciantes chinos. Quien llevó la peor parte fue Chen Yuan Chun, quien recibió una andanada de golpes de puño y patadas. En su precario dominio del idioma español, el comerciante intentó explicar que no tenía dinero.

Pero los delincuentes no querían escuchar, por lo que aumentaron el castigo ahora a “culatazos” contra el indefenso hombre.

Chen Hai Jian (el otro comerciante) fue quien, en medio de semejante situación, aprovechó un descuido de los malvivientes y escapó de la escena.

El nombrado llegó corriendo hasta la planta alta y avisó lo que estaba ocurriendo al resto de los miembros de las familia.
Decisión crucial

Como al salón de ventas no podían regresar (estaban los delincuentes con el otro comerciante), las víctimas quedaron atrapadas en una encerrona sin opción.

Fue entonces que uno de los chinos llegó hasta el techo y, desde una altura aproximada a los 6 metros, se lanzó hasta el patio de una casa vecina.

Acorralados por la situación los demás integrantes de la familia se vieron obligados a repetir la acción, incluso lanzando al vacío a la hijita del matrimonio, una beba de 2 años.

Por fortuna la criatura cayó en los seguros brazos del familiar que no sólo amortiguó el golpe sino que la rescató sana y salva.

Minutos después uno de los afectados ganó la calle y desde allí inició una carrera desesperada hasta la seccional 4ta. donde dio cuenta de lo sucedido.

Cuando los uniformados arribaron al lugar, nada había quedado de los cacos que finalmente escaparon llevándose consigo una suma cercana a los 1.500 pesos

Fuentr: ElLitoral


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