“Es un cierre definitivo" Cierra Fate y deja sin empleo a 920 trabajadores

La histórica fabricante argentina de neumáticos Fate anunció el cierre definitivo de sus operaciones, la liquidación total de su negocio y la clausura de su planta industrial ubicada en Virreyes, partido bonaerense de San Fernando. La decisión implica el despido de la totalidad de sus 920 empleados.


La empresa, propiedad de la familia Madanes Quintanilla y dirigida por Javier Madanes Quintanilla —también titular de Aluar— aclaró que no se trata de un concurso preventivo ni de un proceso de reestructuración. “Es un cierre definitivo y se le paga a todo el mundo lo que corresponde. A empleados, proveedores, bancos. Se liquida todo y se baja la persiana”, señaló una fuente allegada a la compañía.

Indemnizaciones y liquidación total

Según trascendió, la firma indemnizará a sus trabajadores conforme a lo establecido por la legislación laboral vigente y cancelará sus compromisos con proveedores y entidades financieras. La compañía ya había atravesado un proceso preventivo en 2019, pero esta vez optó por la disolución total.


En un breve comunicado firmado por el Directorio y fechado hoy, la empresa sostuvo que “los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente”, aunque evitó profundizar en las causas específicas del cierre.

Crisis industrial y presión importadora

La noticia se produce en un contexto de fuerte deterioro del sector industrial local, atravesado por la apertura económica y el incremento de importaciones. En el caso puntual del mercado de neumáticos, una fuente vinculada a la compañía afirmó: “Hace 30 años que la empresa pierde plata, pero la invasión de cubiertas chinas cambió todo”.


Fundada en 1940 —su nombre es acrónimo de Fábrica Argentina de Telas Engomadas—, Fate destacó en su comunicado que durante más de ocho décadas fue líder industrial, pionera en el abastecimiento de neumáticos radiales y con fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, Estados Unidos y América Latina.

No obstante, en distintas oportunidades la empresa había advertido sobre los factores que afectaban su competitividad: “abusiva sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para el pago de insumos importados, deficiente infraestructura, sobrecostos derivados de la legislación laboral, baja productividad, ausentismo y elevada conflictividad gremial”.

Con este anuncio, se cierra un capítulo histórico de la industria nacional y se profundiza el impacto de la crisis en el entramado productivo argentino.

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