El funcionario pidió revisar el esquema de responsabilidades para delitos graves. Destacó que hechos extremos requieren asignación de consecuencias claras.
Dos episodios de extrema violencia en Santa Fe reavivaron el debate sobre la responsabilidad penal juvenil. El homicidio de Jeremías Monzón y el ataque a Delfina, la adolescente de 15 años agredida con un cuchillo en San Cristóbal, mostraron un nivel de agresividad impactante por la edad de los agresores y la planificación con la que actuaron.
El ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, afirmó: “No estamos yendo a la fácil de decir que esto se soluciona con la baja de la edad; pero, claramente, ante hechos de violencia desmedida no puede no haber una instancia de responsabilización y de asignación de consecuencias a los propios actos”.
Cococcioni agregó: “Ahora, cuando se supera un umbral en el nivel de violencia, nadie puede decir que un menor no comprendía la criminalidad de lo que estaba haciendo. Los hechos de violencia transgreden no solo la norma, sino también patrones éticos que nadie puede desconocer. Nadie puede salir a la calle a los 14 años y pensar que tranquilamente puede matar a otra persona”.
El funcionario también señaló las limitaciones actuales del Estado frente a menores no punibles por la edad: “Todas las respuestas tienen una nota asistencial en el marco de las políticas de niñez, pero no tienen un carácter penal y no se pueden asignar consecuencias como, por ejemplo, una privación de libertad”.
Finalmente, remarcó que la discusión sobre reformas debería darse a nivel nacional: “Lo que hay que revisar es la legislación nacional. Es momento de dar una discusión, al menos para delitos graves que indudablemente permiten una atribución de responsabilidad”.




