El caso puso en alerta a toda la región sur de la provincia y expuso graves fallas en el sistema de identificación de cuerpos.
La ciudad de Rosario quedó conmocionada tras confirmarse que Luna Aylén Zárate, la niña de 13 años sobre quien pesaba un pedido de paradero, había fallecido hace más de un mes luego de ser embestida por un vehículo en la zona sudoeste de la ciudad.
El cuerpo de la menor permaneció sin identificar desde la madrugada del 24 de diciembre en el Instituto Médico Legal (IML), mientras su familia la buscaba intensamente y reclamaba por su aparición, primero a través de redes sociales y luego mediante una denuncia formal.
La desaparición tomó estado público en las últimas 24 horas, cuando la Fiscalía Regional difundió el pedido de paradero. Poco después, en un giro dramático, los familiares fueron convocados al IML y confirmaron que el cuerpo NN correspondía a Luna.
La niña había salido de su domicilio ubicado en Camino Viejo a Soldini al 3400, en el barrio Puente Gallego, el 23 de diciembre de 2025. La denuncia por su desaparición fue radicada recién el 30 de diciembre, además de múltiples publicaciones en Facebook solicitando ayuda para encontrarla.
Según la investigación, Luna murió en la madrugada del 24 de diciembre, tras ser atropellada por un automóvil en Avellaneda y Circunvalación, a pocos kilómetros de su vivienda. Al no portar documentación, fue trasladada en grave estado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) por una ambulancia privada y falleció antes de las 6 de la mañana, cuando el médico de guardia constató su muerte.
El siniestro vial no tuvo repercusión pública ni cobertura mediática en ese momento. De acuerdo a lo informado por la Fiscalía Regional, un hombre de 37 años conducía un Ford Focus por Circunvalación y, al tomar la salida hacia Avellaneda, embistió a una persona que se encontraba sobre la traza. El conductor permaneció en el lugar y solicitó auxilio a transeúntes.
Desde la Agencia de Siniestralidad Vial y Delitos Culposos se ordenaron exámenes de alcoholemia y alcoholuria, que dieron resultado negativo, además de peritajes mecánicos, fotográficos y planimétricos. El conductor fue imputado por homicidio culposo, aunque posteriormente recuperó la libertad.




