Una tormenta solar desató auroras australes en Ushuaia

Una espectacular tormenta solar, la más intensa en dos décadas, ha desencadenado un evento excepcional en Ushuaia, la capital de la provincia de Tierra del Fuego. En medio de la noche, los habitantes fueron testigos de la aparición de auroras australes, un fenómeno raramente visto en esta región, que los llevó a salir a las calles para maravillarse con este espectáculo natural.

Las auroras, que normalmente se manifiestan en las regiones polares de la Tierra, son el resultado de la interacción entre partículas cargadas del Sol y la atmósfera terrestre, generando impresionantes luces de colores en el cielo nocturno. Aunque son más comunes cerca del Círculo Polar Ártico, en lugares como Escandinavia, Canadá y Rusia, esta vez, la actividad solar excepcional permitió que se observaran en latitudes más bajas, como Ushuaia.


El fenómeno también se hizo presente en la Base Marambio de la Antártida, donde el espectáculo de luces fue observable principalmente durante la noche. Incluso la Base Orcadas, situada más al sur, registró auroras por primera vez, según informes del Servicio Meteorológico Nacional, rompiendo con la habitualidad de estos eventos en la Base Belgrano II.

Expertos explicaron que “la posibilidad de presenciar auroras desde el hemisferio sur fue consecuencia de una tormenta solar ocurrida recientemente”. El astrónomo Marcelo Miller Bertolami detalló que este fenómeno implica una emisión de partículas cargadas, incluyendo protones y electrones, desde el Sol hacia el sistema solar.

Diego Bagú, astrónomo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), señaló que “las tormentas solares ocurren cuando la emisión de partículas solares es más intensa de lo normal, afectando a todos los planetas del sistema solar”. Estas partículas, al interactuar con el campo electromagnético terrestre, son desviadas hacia los polos magnéticos, donde chocan con las moléculas de la atmósfera y producen las luces que caracterizan a las auroras.

El investigador Sergio Dasso, del CONICET y la Universidad de Buenos Aires (UBA), destacó que este evento ocurrió durante un período de máxima actividad solar, lo que aumenta la probabilidad de erupciones solares y, por ende, la frecuencia de auroras. Este fenómeno, que no se registraba en el sur argentino continental desde 2003, también se hizo visible en otras regiones del mundo, desde el sur de Chile hasta Nueva Zelanda, Australia y más allá.