4 CASOS RECIENTES QUE DESPERTARON LA TENSIÓN RACIAL EN EE.UU.

 

Los cinco comparten el haber sido objeto de la acción policial con resultado de muerte -excepto en el caso de Rodney King, quien falleció años después por otras causas- y también tienen en común la ola de protestas y disturbios sociales que se generó tras conocerse sus casos.

En el último de ellos, la muerte del joven Michael Brown a manos del agente Darren Wilson en Ferguson el pasado 9 de agosto, se cumplen ya más de diez días de violencia, y la calma no parece estar cerca de este pequeño suburbio de la ciudad de San Luis, en Misuri.

BBC Mundo repasa qué pasó en los casos anteriores.

Los Ángeles, California, 1992

El caso más emblemático de disturbios callejeros en la historia reciente de EE.UU. y con un fuerte componente racial se produjo en la ciudad de Los Ángeles, California, en 1992.

Saqueos, incendios, enfrentamientos entre manifestantes y policía siguieron a la absolución de cuatro agentes de policía blancos, que fueron procesados por asalto y uso excesivo de la fuerza aplicada el año anterior contra Rodney King, un ciudadano negro al que habían detenido por exceso de velocidad.

Los agentes fueron grabados en video pegando a King, tras una persecución policial por carretera el 3 de marzo de 1991.

Miles de personas de la zona metropolitana de Los Ángeles salieron a las calles para protestar durante 6 días desde que se anunció el veredicto de absolución. La policía contó con la ayuda del ejército, la marina y la Guardia Nacional para restaurar el orden.

El balance fue de 53 personas muertas, más de 2.000 heridos, numerosos arrestos, más de 7.000 incendios y unos US$717 millones de pérdidas en daños materiales.

Haciendo un paralelismo entre los disturbios de Los Ángeles y lo que estamos viendo en Ferguson, Bernard C. Parks, el agente de policía negro con mayor rango en el departamento de policía de Los Ángeles durante aquella crisis, le dijo al programa World Update de la BBC que “la tensión racial sigue vigente”.

Parks considera que EE.UU. no vive en una era “post-racial”, como se repitió después de la elección de Barack Obama como presidente del país.

“La cuestión racial nunca se ha resuelto y la tensión se reagudiza en cuanto ocurre algún caso como lo que ha sucedido en Ferguson. Muestra rápidamente su cara más fea”, lamentó Parks.

 

Cincinnati, Ohio, 2001

Los disturbios de Cincinnati tuvieron lugar en la barriada de Over-the-Rhine, al norte del distrito financiero de esta ciudad del estado de Ohio, y se produjeron entre el 9 y el 13 de abril de 2001.

Fueron los altercados urbanos más graves en Estados Unidos desde el caso Rodney King.

La violencia se desató tras la muerte de Timothy Thomas, joven negro de 19 años que iba desarmado, quien fue baleado el 7 de abril por el agente Steve Roach después de una persecución callejera.

Thomas huía del policía, que lo intentaba detener por 14 órdenes de arresto pendientes, todas ellas por delitos menores o infracciones de tráfico, como manejar sin licencia o no llevar puesto el cinturón de seguridad.

La tensión entre los negros y el departamento de policía de Cincinnati, que ya se larvaba desde hacía años, eclosionó en cuatro noches de disturbios en la ciudad, en los que los manifestantes lanzaron objetos contra la policía, al tiempo que hubo numerosos casos de vandalismo y saqueos antes de que se impusiera un toque de queda que finalmente puso fin a las protestas.

 

Oakland, California, 2009

En esta ocasión el suceso ocurrió en la localidad de Oakland, en un tren del sistema de transporte Bay Area Rapid Transit (BART).

Eran las primeras horas del día de Año Nuevo de 2009, y Oscar Grant, de 22 años, viajaba con unos amigos desde San Francisco a Oakland. Miembros de la policía del BART fueron alertados de una supuesta pelea en un vagón del tren y lo desalojaron en la estación Fruitvale.

Cuando estaba arrestando a Grant, el agente Johannes Mehserle le disparó, según él de forma accidental puesto que creía estar utilizando el Taser -arma de descargas eléctricas- en lugar del arma de fuego reglamentaria.

El 8 de julio de 2010 un jurado declaró a Mehserle culpable de homicidio involuntario y lo exoneró de los cargos de homicidio de segundo grado y homicidio voluntario.

Las protestas iniciales contra el fallo judicial fueron pacíficamente organizadas pero al caer la noche surgieron los saqueos, incendios provocados y destrucción de la propiedad.

Cerca de 80 personas fueron arrestadas.

Al día siguiente, el Departamento de Justicia de Estados Unidos abrió una investigación civil contra Mehserle dado que el gobierno federal puede procesar a una persona por un mismo hecho sin caer en la figura de double jeopardy por la que no se puede juzgar a una persona dos veces por el mismo delito, aunque no ha habido cargos hasta ahora.

Mientras tanto, el 5 de noviembre de 2010, Mehserle fue sentenciado a dos años de cárcel, menos el tiempo que ya había estado preso. Desde el 3 de mayo de 2011 está en libertad condicional.

Este caso inspiró la película “Fruitvale Station”.

 

Sanford, Florida, 2012

El caso de Trayvon Martin comparte muchos de los elementos de los casos anteriores pero tiene una particularidad que lo distingue de todos los demás y que merece ser destacada: su muerte desató una serie de concentraciones, protestas y muestras de solidaridad, pero no hubo disturbios violentos.

Trayvon Martin era un joven de 17 años que caminaba de vuelta a casa de la novia de su padre en Sanford, Florida, el 26 de febrero de 2012. Iba desarmado pero, con su forma de caminar y la capucha que llevaba sobre su cabeza, llamó la atención de George Zimmerman, un vigilante voluntario que comenzó a seguirlo.

En el altercado que siguió a su encuentro, Zimmerman mató a Martin con una pistola. El vigilante alegó defensa propia.

El caso cobró especial relevancia por la rápida difusión en redes sociales de una campaña para exigir justicia para Martin.

Cientos de personas expresaron su indignación por el hecho de que, en un principio, George Zimmerman no fue arrestado, conforme las autoridades apelaban a la doctirna “Stand your Ground” por la que una persona tiene derecho a aplicar fuerza letal sobre otra si se ve en peligro o para abortar una amenaza mayor.

La campaña en demanda de justicia se caracterizó por la imagen de Martin con su distintiva capucha replicada en camisetas, sudaderas y pancartas. Seis semanas después de la muerte del joven, George Zimmerman fue detenido.

El proceso judicial fue seguido prácticamente en vivo por los medios estadounidenses, tal era la atención que despertó el caso, y finalmente, el 12 de julio de 2012, un jurado absolvió a George Zimmerman, que quedó libre.

Las reacciones de protesta por el fallo de no culpabilidad se multiplicó por más de 100 ciudades de Estados Unidos, pero la violencia y agresvidad que caracterizó los otros casos no estuvo presente en este.

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Demanda de justicia

En el mismo estado de Florida, con el caso Trayvon Martin todavía fresco, otro joven negro, Jordan Davis, murió a balazos a manos de un hombre blanco, esta vez un ciudadano común a quien no le agradó el volumen de la música que escuchaba Davis con sus amigos.

Ocurrió en Jacksonville la noche del 23 de noviembre de 2012 en una gasolinera. En este caso, el autor de los disparos fue detenido al día siguiente y enfrentó un juicio en el que fue condenado por tres cargos de intento de homicidio de segundo grado. Sin embargo, el jurado no pudo ponerse de acuerdo sobre la acusación principal, la de homicidio de primer grado sobre Jordan Davis y se declaró juicio nulo para esa acusación.

La indignación social no se hizo esperar y rápidamente hubo una corriente de denuncia que conectaba este caso con el de Trayvon Martin.

Repasando cada uno de estos casos, con sus elementos diferenciadores y teniendo en cuenta que se han desarrollado a lo largo de más de 20 años, llama la atención que las muestras de descontento más contundentes y, en algunos casos, más agresivas, se han dado no por las muertes en sí, sino por la falta de claridad y el manejo posterior de los casos en los tribunales.

El hecho de no saber qué va a pasar con el agente que efectuó los disparos sobre Michael Brown es, según los analistas, uno de los motivos por los que la tensión no desaparece de Ferguson.

Fuente: BBC

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