CON LA MENTE PUESTA EN BRASIL, LA SELECCIÓN ARGENTINA REGULÓ Y GOLEÓ A TRINIDAD Y TOBAGO

Es difícil hacer algo cuando se tiene el cuerpo en un lado y la cabeza en otro. Era un poco inevitable que la Argentina quedara en el medio de esa tiranía entre un ensayo menor y el inminente desembarco en el Mundial de Brasil Por intrascendente que sea, no se le puede quitar responsabilidad y compromiso a una actuación ante alrededor de 40.000 personas. Hay que ofrecerle algo al soberano que se acercó a darle al seleccionado la primera de las despedidas, que tendrá el saludo final pasado mañana, frente a Eslovenia, en La Plata.

Y la Argentina cumplió con lo que era previsible, una goleada frente a un limitado Trinidad y Tobago, pero en los 90 minutos no pudo despojarse de un aire distraído, de cierta dispersión, de los temores por el fantasma de las lesiones que se hizo realidad cuando Palacio salió renqueando.

A la Argentina no le van los partidos tranquilos, adormecidos. Para expresarse necesita vértigo, velocidad, espacios. Se aburre cuando tiene que masticar excesivamente la posesión, se neutraliza cuando debe dar más de cinco pases en campo contrario. No se siente del todo cómoda si el rival le cede exageradamente la iniciativa, como ocurrió anoche con Trinidad y Tobago y se verá en más de algún pasaje del Mundial. Prefiere cortar y salir rápido, sorprender con algún pelotazo o una corrida. Si el encuentro la obliga a asociarse, a tocar y tocar hasta encontrar huecos, resigna sorpresa.

Sin jugar bien, el seleccionado creó una decena de situaciones de gol en el primer tiempo. El equipo no entraba por los ojos de una concurrencia que no asistió con más exigencias que la de pasar un buen rato. Y encima la Argentina no sacaba chapa de su mayor virtud: la capacidad de gol de sus delanteros. Palacio, Messi y Lavezzi desperdiciaban ocasiones en la boca del arco. O fallaban en el último toque o surgía algún cierre providencial de un rival. También se notó cierto apuro, innecesario porque el encuentro era de lo más amable.

El riesgo siempre latente de alguna lesión se vio atenuado de parte del conjunto caribeño, que evitó brusquedades. Como si estuviera advertido de cuál debía ser su papel: una oposición (el planteo fue 4-4-2) sin que se le fuera la pierna. Messi se llevó una buena cantidad de faltas (hizo amonestar a tres rivales), pero sin golpes arteros. Un imponderable: Palacio se dobló solo el tobillo.

En un partido de ocasión, sin ninguna pretensión histórica, la Argentina se demoró para el gol. Y mientras se desenfocaba frente al arquero Williams, Campagnaro y Demichelis debieron exigirse a fondo en un par de cierres para impedir que los delanteros triniteños se plantaran frente a Romero. De hecho, Demichelis quedó sentido en un tobillo tras barrer y pellizcarle la pelota a Jones. Por prevención, el zaguero no volvió para el segundo tiempo.

Más allá de aparentar cierto orden, muchas veces propiciado por cierta morosidad argentina, la defensa de Trinidad y Tobago entraba en pánico cuando la Argentina ajustaba un poco los avances. Aun en un encuentro tan amistoso, siempre es bueno reforzar la confianza con una buena dosis de efectividad. Los goles levantan el ánimo, ayudan mucho a colorear el paisaje general. Por eso fue importante el gol de cabeza de Palacio tras un córner justo antes de que terminara el primer tiempo.

En el comienzo de la segunda etapa, dio la impresión de que la Argentina podía arrollar al rival, sobre todo con algunos chispazos de Messi y Palacio. Pero siguió faltando más presencia de los laterales en ataque, la llegada por sorpresa de algún volante.

La Argentina iba marcar a diferencias más por inercia que por una producción aceitada. El tiro libre que ejecutó Messi era casi un penal que definió Mascherano al tomar el rebote en un poste. Después, con una corrida, Palacio le sirvió el tercero a Maxi Rodríguez, uno de los seis relevos que entraron cuando el partido no tenía más sentido que repartir minutos entre la mayor parte del plantel. Con cada vez más movimiento desde el banco, todo se fue aquietando dentro de la cancha.

El dato. Martín Demichelis sintió una molestia en el priimer tiempo y directamente no salió a jugar la etapa complementaria. Se quedó en el vestuario y aún no hay parte médico, ni información oficial.

Fuente: canchallena.com

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